Felipe Quirno Costa, el neuquino que desafía a la elite del motocross
Con 18 años, Felipe Quirno Costa dio el salto a la MX1 y ya subió al podio en Neuquén. Su recorrido incluye experiencia internacional, trabajo constante y una formación que lo llevó desde San Martín de los Andes a la elite del motocross.
Felipe Quirno Costa se ganó un lugar en la conversación grande del motocross argentino. Con apenas 18 años, el piloto de San Martín de los Andes decidió dar un paso exigente y competitivo: pasar a la MX1, la categoría más fuerte del país, y hacerlo sin perder protagonismo frente a rivales de mayor experiencia y edad.
Su estreno en la divisional dejó una señal clara de su potencial. En la primera fecha del Campeonato Argentino disputada en Neuquén, Quirno Costa logró subirse al podio con un meritorio tercer puesto. El resultado tuvo valor extra por el contexto: llegó a la competencia luego de haberse sentido mal durante la previa, con fiebre y debilidad física, y además se presentó con un equipo nuevo, aprendiendo la moto prácticamente el mismo día de la carrera.
Lejos de conformarse, el joven deportista reconoció que su propia vara es más alta. Según contó en diálogo con “Subite al Podio”, de Río Negro Radio, esperaba ubicarse en el top 5, aunque finalmente consiguió ir más allá y ubicarse entre los mejores. Esa mirada exigente, propia de los pilotos que se acostumbran a pelear arriba, también muestra la madurez con la que enfrenta una etapa de transición deportiva compleja.
El salto a la MX1 no fue una decisión improvisada. Quirno Costa venía de competir en MX2, donde se mantuvo invicto durante varias carreras. Junto a su equipo, eligió subir de categoría como parte de un nuevo desafío, aun sabiendo que la MX1 suele reunir a pilotos que llegan con más rodaje, en muchos casos cerca de los 25 años. En ese escenario, el neuquino decidió acelerar procesos y medirse desde muy joven con la elite local y sudamericana.
La diferencia de potencia y experiencia no le impidió sostener un rendimiento competitivo. De hecho, la exigencia parece motivarlo. Su caso se apoya no solo en el talento natural, sino también en una formación que fue creciendo con esfuerzo, kilómetros y trabajo técnico. Antes de su actuación en Neuquén, ya había tenido otra experiencia de alto nivel en el Mundial de Motocross disputado en San Carlos de Bariloche, donde se destacó como el mejor argentino en MX2 y terminó tercero entre los latinoamericanos.
Esa participación internacional también dejó aprendizajes. Quirno Costa describió el evento como una experiencia enorme, por la magnitud organizativa y deportiva del Mundial. En su análisis, recordó que en la segunda manga pudo terminar 14°, mientras que en la primera y en las clasificaciones atravesó problemas mecánicos que obligaron a cambiar dos motores y le hicieron perder tiempo valioso. Aun así, valoró haber cerrado la competencia con un saldo positivo.
Su recorrido también incluye un paso por Estados Unidos, uno de los polos más desarrollados para el motocross amateur. Allí participó de la Loretta Lynn, una competencia de gran prestigio que exige clasificación previa y reúne una enorme cantidad de pilotos. Según relató, en la primera etapa llegaron a presentarse más de 1300 motos en su categoría y él consiguió ubicarse 40°. La experiencia, aseguró, fue la mejor que tuvo dentro del deporte, tanto por el nivel de entrenamiento como por el entorno profesional que conoció.
La historia deportiva de Quirno Costa arranca muy temprano. Empezó a subirse a una moto a los 3 o 4 años, impulsado por su padre y por el grupo de amigos de la familia, todos vinculados al motociclismo. Durante mucho tiempo lo tomó como un hobby, hasta que a los 12 años conoció a su instructor Daniel Delfino, quien lo ayudó a entender que para crecer en serio debía asumir sacrificios y una rutina mucho más exigente.
Desde entonces, el entrenamiento pasó a ocupar un lugar central. Felipe viajó durante años a Zapala para trabajar con Delfino, en recorridos de 500 kilómetros ida y vuelta entre ida y vuelta, tres o cuatro veces por semana. Esa constancia fue moldeando su carácter competitivo y su posibilidad real de proyectarse entre los mejores. Hoy, con 18 años, el neuquino ya no aparece solo como una promesa: también se perfila como una realidad emergente del motocross argentino.
La combinación de juventud, disciplina y resultados lo coloca bajo la mirada del ambiente. Su podio en Neuquén, su desempeño en el Mundial de Bariloche y su experiencia internacional en Estados Unidos trazan un recorrido que explica por qué su nombre empieza a sonar con fuerza. En un deporte donde el recorrido suele ser largo y demandante, Quirno Costa eligió acelerar etapas y medirse desde temprano con los más duros.
Su presente, sin embargo, no parece tener techo. Cada competencia le aporta un nuevo aprendizaje y cada desafío lo obliga a adaptarse con rapidez. En esa dinámica, Felipe Quirno Costa confirma que el motocross patagónico sigue produciendo talentos capaces de competir en la elite nacional. ¿Creés que su carrera está ante el inicio de una gran proyección en el motocross argentino?
Su estreno en la divisional dejó una señal clara de su potencial. En la primera fecha del Campeonato Argentino disputada en Neuquén, Quirno Costa logró subirse al podio con un meritorio tercer puesto. El resultado tuvo valor extra por el contexto: llegó a la competencia luego de haberse sentido mal durante la previa, con fiebre y debilidad física, y además se presentó con un equipo nuevo, aprendiendo la moto prácticamente el mismo día de la carrera.
Lejos de conformarse, el joven deportista reconoció que su propia vara es más alta. Según contó en diálogo con “Subite al Podio”, de Río Negro Radio, esperaba ubicarse en el top 5, aunque finalmente consiguió ir más allá y ubicarse entre los mejores. Esa mirada exigente, propia de los pilotos que se acostumbran a pelear arriba, también muestra la madurez con la que enfrenta una etapa de transición deportiva compleja.
El salto a la MX1 no fue una decisión improvisada. Quirno Costa venía de competir en MX2, donde se mantuvo invicto durante varias carreras. Junto a su equipo, eligió subir de categoría como parte de un nuevo desafío, aun sabiendo que la MX1 suele reunir a pilotos que llegan con más rodaje, en muchos casos cerca de los 25 años. En ese escenario, el neuquino decidió acelerar procesos y medirse desde muy joven con la elite local y sudamericana.
La diferencia de potencia y experiencia no le impidió sostener un rendimiento competitivo. De hecho, la exigencia parece motivarlo. Su caso se apoya no solo en el talento natural, sino también en una formación que fue creciendo con esfuerzo, kilómetros y trabajo técnico. Antes de su actuación en Neuquén, ya había tenido otra experiencia de alto nivel en el Mundial de Motocross disputado en San Carlos de Bariloche, donde se destacó como el mejor argentino en MX2 y terminó tercero entre los latinoamericanos.
Esa participación internacional también dejó aprendizajes. Quirno Costa describió el evento como una experiencia enorme, por la magnitud organizativa y deportiva del Mundial. En su análisis, recordó que en la segunda manga pudo terminar 14°, mientras que en la primera y en las clasificaciones atravesó problemas mecánicos que obligaron a cambiar dos motores y le hicieron perder tiempo valioso. Aun así, valoró haber cerrado la competencia con un saldo positivo.
Su recorrido también incluye un paso por Estados Unidos, uno de los polos más desarrollados para el motocross amateur. Allí participó de la Loretta Lynn, una competencia de gran prestigio que exige clasificación previa y reúne una enorme cantidad de pilotos. Según relató, en la primera etapa llegaron a presentarse más de 1300 motos en su categoría y él consiguió ubicarse 40°. La experiencia, aseguró, fue la mejor que tuvo dentro del deporte, tanto por el nivel de entrenamiento como por el entorno profesional que conoció.
La historia deportiva de Quirno Costa arranca muy temprano. Empezó a subirse a una moto a los 3 o 4 años, impulsado por su padre y por el grupo de amigos de la familia, todos vinculados al motociclismo. Durante mucho tiempo lo tomó como un hobby, hasta que a los 12 años conoció a su instructor Daniel Delfino, quien lo ayudó a entender que para crecer en serio debía asumir sacrificios y una rutina mucho más exigente.
Desde entonces, el entrenamiento pasó a ocupar un lugar central. Felipe viajó durante años a Zapala para trabajar con Delfino, en recorridos de 500 kilómetros ida y vuelta entre ida y vuelta, tres o cuatro veces por semana. Esa constancia fue moldeando su carácter competitivo y su posibilidad real de proyectarse entre los mejores. Hoy, con 18 años, el neuquino ya no aparece solo como una promesa: también se perfila como una realidad emergente del motocross argentino.
La combinación de juventud, disciplina y resultados lo coloca bajo la mirada del ambiente. Su podio en Neuquén, su desempeño en el Mundial de Bariloche y su experiencia internacional en Estados Unidos trazan un recorrido que explica por qué su nombre empieza a sonar con fuerza. En un deporte donde el recorrido suele ser largo y demandante, Quirno Costa eligió acelerar etapas y medirse desde temprano con los más duros.
Su presente, sin embargo, no parece tener techo. Cada competencia le aporta un nuevo aprendizaje y cada desafío lo obliga a adaptarse con rapidez. En esa dinámica, Felipe Quirno Costa confirma que el motocross patagónico sigue produciendo talentos capaces de competir en la elite nacional. ¿Creés que su carrera está ante el inicio de una gran proyección en el motocross argentino?
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