River eliminó a San Lorenzo en un clásico dramático
River y San Lorenzo protagonizaron un cruce intenso por los octavos del Torneo Apertura, con empate agónico, alargue y definición por penales en el Monumental.
River Plate y San Lorenzo ofrecieron en el Estadio Monumental un clásico cargado de tensión, cambios de rumbo y emociones hasta el último instante. El partido, correspondiente a los octavos de final del Torneo Apertura, terminó 2-2 en el tiempo reglamentario y en el alargue, antes de resolverse en la tanda de penales. En esa definición, el Millonario se impuso 4-3 y consiguió el pasaje a los cuartos de final.
El encuentro comenzó con una clara intención de River de tomar el control de la pelota y ejercer presión alta sobre la salida rival. Durante los primeros minutos, el conjunto local administró el ritmo del juego, buscó amplitud por las bandas y encontró sus primeras aproximaciones a través de la movilidad de Facundo Colidio, Fausto Vera y los desbordes de Marcos Acuña. Sin embargo, San Lorenzo resistió con orden y tuvo en Orlando Gill a una de las figuras de la etapa inicial, con intervenciones decisivas para sostener el cero en su arco.
El desarrollo cambió a la media hora, cuando Matías Reali fue expulsado tras la revisión del VAR por una infracción sobre Tomás Galván. La tarjeta roja dejó al Ciclón con diez hombres, pero aun así el equipo visitante golpeó primero. A los 36 minutos, Rodrigo Auzmendi conectó de cabeza un buen centro de Nahuel Barrios y puso el 1-0 para San Lorenzo, en una acción que sorprendió a River y modificó por completo el escenario del partido.
La respuesta del local llegó en el segundo tiempo. Eduardo Coudet movió el banco e hizo ingresar a Juan Fernando Quintero, una decisión que le dio más claridad al ataque. El empate llegó a los 10 minutos del complemento, cuando el colombiano asistió con precisión a Marcos Acuña, que definió para el 1-1. A partir de allí, River insistió con mayor volumen ofensivo, aunque volvió a encontrarse con una defensa rival firme y con otra actuación destacada de Gill.
El tramo final del tiempo regular tuvo de todo. River buscó con insistencia, San Lorenzo apostó a sostenerse y la tensión en las tribunas fue en aumento. Incluso hubo una acción anulada por posición adelantada a Gonzalo Montiel y una oportunidad desperdiciada por Lucas Martínez Quarta dentro del área chica. Cuando parecía que el duelo se encaminaba al alargue sin más sobresaltos, el Monumental vivió una de sus escenas más dramáticas: en la última jugada del partido, Juanfer Quintero lanzó un centro cerrado que terminó metiéndose en el segundo palo para decretar el 2-2 y forzar el tiempo extra.
En el alargue, el impulso emocional quedó del lado de San Lorenzo, que volvió a ponerse en ventaja a través de Guzmán Corujo y luego estiró la diferencia con un cabezazo de Fabricio López. River, empujado por la urgencia y el contexto, buscó el empate de manera desesperada. El local estuvo cerca con remates de Kendry Páez, con un intento de Ian Subiabre y con otra participación de Quintero, pero también volvió a chocar con el orden defensivo de Jhohan Romaña y con la seguridad de Orlando Gill. Aun con el empuje del público, el equipo de Núñez no pudo quebrar a su rival en la prórroga.
La serie terminó en los penales y allí apareció Santiago Beltrán, arquero de River, como protagonista. El juvenil atajó dos remates en la tanda y resultó determinante para revertir una definición que había comenzado favorable a San Lorenzo. También hubo fallos y aciertos de ambos lados, en una secuencia que mantuvo la incertidumbre hasta el último disparo. Finalmente, River cerró el 4-3 desde los doce pasos y confirmó su clasificación.
Más allá del resultado, el clásico dejó señales importantes para ambos equipos. River mostró capacidad de reacción en un contexto adverso, con peso ofensivo en los momentos críticos y con variantes desde el banco. San Lorenzo, por su parte, ofreció solidez, carácter y una respuesta competitiva pese a la expulsión temprana que condicionó parte del desarrollo. La llave quedó marcada por la intensidad, por los errores y aciertos de cada lado y por una definición que se extendió al límite.
Con esta victoria, River se instaló entre los ocho mejores del certamen y sigue en carrera en un Torneo Apertura que ya entra en su tramo más exigente. San Lorenzo, en tanto, se despidió tras una actuación que lo mantuvo con vida hasta el final y que volvió a poner en evidencia la paridad que suele tener este tipo de cruces.
¿Qué lectura te deja este clásico entre River y San Lorenzo y cuál fue, para vos, la clave de la clasificación millonaria?
El encuentro comenzó con una clara intención de River de tomar el control de la pelota y ejercer presión alta sobre la salida rival. Durante los primeros minutos, el conjunto local administró el ritmo del juego, buscó amplitud por las bandas y encontró sus primeras aproximaciones a través de la movilidad de Facundo Colidio, Fausto Vera y los desbordes de Marcos Acuña. Sin embargo, San Lorenzo resistió con orden y tuvo en Orlando Gill a una de las figuras de la etapa inicial, con intervenciones decisivas para sostener el cero en su arco.
El desarrollo cambió a la media hora, cuando Matías Reali fue expulsado tras la revisión del VAR por una infracción sobre Tomás Galván. La tarjeta roja dejó al Ciclón con diez hombres, pero aun así el equipo visitante golpeó primero. A los 36 minutos, Rodrigo Auzmendi conectó de cabeza un buen centro de Nahuel Barrios y puso el 1-0 para San Lorenzo, en una acción que sorprendió a River y modificó por completo el escenario del partido.
La respuesta del local llegó en el segundo tiempo. Eduardo Coudet movió el banco e hizo ingresar a Juan Fernando Quintero, una decisión que le dio más claridad al ataque. El empate llegó a los 10 minutos del complemento, cuando el colombiano asistió con precisión a Marcos Acuña, que definió para el 1-1. A partir de allí, River insistió con mayor volumen ofensivo, aunque volvió a encontrarse con una defensa rival firme y con otra actuación destacada de Gill.
El tramo final del tiempo regular tuvo de todo. River buscó con insistencia, San Lorenzo apostó a sostenerse y la tensión en las tribunas fue en aumento. Incluso hubo una acción anulada por posición adelantada a Gonzalo Montiel y una oportunidad desperdiciada por Lucas Martínez Quarta dentro del área chica. Cuando parecía que el duelo se encaminaba al alargue sin más sobresaltos, el Monumental vivió una de sus escenas más dramáticas: en la última jugada del partido, Juanfer Quintero lanzó un centro cerrado que terminó metiéndose en el segundo palo para decretar el 2-2 y forzar el tiempo extra.
En el alargue, el impulso emocional quedó del lado de San Lorenzo, que volvió a ponerse en ventaja a través de Guzmán Corujo y luego estiró la diferencia con un cabezazo de Fabricio López. River, empujado por la urgencia y el contexto, buscó el empate de manera desesperada. El local estuvo cerca con remates de Kendry Páez, con un intento de Ian Subiabre y con otra participación de Quintero, pero también volvió a chocar con el orden defensivo de Jhohan Romaña y con la seguridad de Orlando Gill. Aun con el empuje del público, el equipo de Núñez no pudo quebrar a su rival en la prórroga.
La serie terminó en los penales y allí apareció Santiago Beltrán, arquero de River, como protagonista. El juvenil atajó dos remates en la tanda y resultó determinante para revertir una definición que había comenzado favorable a San Lorenzo. También hubo fallos y aciertos de ambos lados, en una secuencia que mantuvo la incertidumbre hasta el último disparo. Finalmente, River cerró el 4-3 desde los doce pasos y confirmó su clasificación.
Más allá del resultado, el clásico dejó señales importantes para ambos equipos. River mostró capacidad de reacción en un contexto adverso, con peso ofensivo en los momentos críticos y con variantes desde el banco. San Lorenzo, por su parte, ofreció solidez, carácter y una respuesta competitiva pese a la expulsión temprana que condicionó parte del desarrollo. La llave quedó marcada por la intensidad, por los errores y aciertos de cada lado y por una definición que se extendió al límite.
Con esta victoria, River se instaló entre los ocho mejores del certamen y sigue en carrera en un Torneo Apertura que ya entra en su tramo más exigente. San Lorenzo, en tanto, se despidió tras una actuación que lo mantuvo con vida hasta el final y que volvió a poner en evidencia la paridad que suele tener este tipo de cruces.
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