Río Grande se coronó campeón con la categoría Menores 2018
También celebró el crecimiento de un equipo que se consolidó con el paso del torneo
El conjunto se quedó con el título tras vencer a Unión de Allen en la final. El entrenador destacó la evolución del plantel durante la temporada, el compromiso de los chicos y el trabajo formativo que desarrolla el club más allá de los resultados.
La categoría Menores 2018 de Río Grande cerró una temporada inolvidable al consagrarse campeona luego de superar a Unión de Allen en la gran final. El título fue la recompensa a un proceso que comenzó a principios de año con la conformación del plantel y que tuvo como principal característica el crecimiento constante de los jugadores a lo largo del campeonato.
El entrenador explicó que el equipo comenzó a tomar forma desde el inicio de la temporada, con una base de futbolistas que ya venían trabajando juntos y la incorporación de los chicos categoría 2018, quienes dieron el salto desde Mini para disputar por primera vez el torneo en la categoría Menores.
"El equipo lo formamos a principio de año y se fue consolidando conforme pasaban las fechas. La mayoría de los chicos ya estaban desde el año pasado y este año se sumaron los 2018, que pasaron de Mini a Menores para competir por primera vez", señaló.
Una vez definido el plantel de 14 jugadores, el cuerpo técnico trabajó en darle una identidad de juego.
"Durante la semana apuntamos mucho a cuestiones defensivas y a intentar tener la pelota para, a partir de eso, buscar frontalidad y lastimar al rival", explicó.
El entrenador también destacó el nivel de varios futbolistas que fueron determinantes durante la campaña. En la generación de juego resaltó el aporte de Giovanni Aburto, Nehemías Rodríguez y Emiliano Mondaca, mientras que en defensa puso en valor el rendimiento de Antuan Narambuena.
"Es un chico que entiende todos los conceptos del puesto y fue una figura muy importante para nosotros", afirmó.
Sin embargo, remarcó que uno de los mayores logros fue el crecimiento colectivo.
"Fecha tras fecha fueron creciendo otros jugadores. Se animan, intentan, se equivocan y sacan adelante los partidos. En base a eso también podemos corregir durante la semana y seguir mejorando", expresó.
Durante el campeonato, Río Grande consiguió victorias frente a rivales de jerarquía como Patagonia, Atlético Neuquén y La Escuelita de CASLA, demostrando un rendimiento sólido tanto en encuentros muy parejos como en otros que pudo resolver con mayor tranquilidad.
Otra de las particularidades del equipo fue la rotación en el arco. Al no contar con un arquero fijo, el cuerpo técnico alternó esa posición entre distintos jugadores.
"La mayoría de las veces empieza atajando Junior y en el segundo tiempo se pone los guantes Vitto. Ese cambio también nos permite mover piezas en defensa y en la mitad de la cancha con chicos que siempre responden cuando les toca jugar", comentó.
En ataque, el entrenador destacó el trabajo de Francesco Vejares, referencia ofensiva del equipo.
"Es un nueve que no necesita mirar el arco para definir y tiene un remate muy potente. Siempre le pedimos que termine las jugadas porque sabemos que está atento para aprovechar cualquier rebote o un descuido de la defensa", sostuvo.
Más allá del campeonato conseguido, el entrenador dejó en claro que el principal objetivo del club es la formación integral de los chicos.
"Lo que más motiva es ver cómo llegan cada fecha con ganas de competir y de jugar con esta camiseta. Tener un torneo tan bien organizado, con árbitros, planilleros, instancias de eliminación directa y las tribunas llenas con las familias acompañando, les permite vivir experiencias muy importantes para su crecimiento."
Además, remarcó los valores que Río Grande busca transmitir desde las divisiones formativas.
"Como institución intentamos promover la sana competencia, el respeto por el rival, el saludo antes y después de cada partido, el compromiso con los entrenamientos y las ganas de mejorar todos los días. Más allá de cualquier resultado, buscamos que los chicos desarrollen sentido de pertenencia, hagan amigos y se enamoren del deporte."
Con el título obtenido ante Unión de Allen, Río Grande coronó una temporada de crecimiento y aprendizaje, en la que el campeonato fue el reflejo del trabajo realizado durante todo el año por jugadores, cuerpo técnico y familias.
La categoría Menores 2018 de Río Grande cerró una temporada inolvidable al consagrarse campeona luego de superar a Unión de Allen en la gran final. El título fue la recompensa a un proceso que comenzó a principios de año con la conformación del plantel y que tuvo como principal característica el crecimiento constante de los jugadores a lo largo del campeonato.
El entrenador explicó que el equipo comenzó a tomar forma desde el inicio de la temporada, con una base de futbolistas que ya venían trabajando juntos y la incorporación de los chicos categoría 2018, quienes dieron el salto desde Mini para disputar por primera vez el torneo en la categoría Menores.
"El equipo lo formamos a principio de año y se fue consolidando conforme pasaban las fechas. La mayoría de los chicos ya estaban desde el año pasado y este año se sumaron los 2018, que pasaron de Mini a Menores para competir por primera vez", señaló.
Una vez definido el plantel de 14 jugadores, el cuerpo técnico trabajó en darle una identidad de juego.
"Durante la semana apuntamos mucho a cuestiones defensivas y a intentar tener la pelota para, a partir de eso, buscar frontalidad y lastimar al rival", explicó.
El entrenador también destacó el nivel de varios futbolistas que fueron determinantes durante la campaña. En la generación de juego resaltó el aporte de Giovanni Aburto, Nehemías Rodríguez y Emiliano Mondaca, mientras que en defensa puso en valor el rendimiento de Antuan Narambuena.
"Es un chico que entiende todos los conceptos del puesto y fue una figura muy importante para nosotros", afirmó.
Sin embargo, remarcó que uno de los mayores logros fue el crecimiento colectivo.
"Fecha tras fecha fueron creciendo otros jugadores. Se animan, intentan, se equivocan y sacan adelante los partidos. En base a eso también podemos corregir durante la semana y seguir mejorando", expresó.
Durante el campeonato, Río Grande consiguió victorias frente a rivales de jerarquía como Patagonia, Atlético Neuquén y La Escuelita de CASLA, demostrando un rendimiento sólido tanto en encuentros muy parejos como en otros que pudo resolver con mayor tranquilidad.
Otra de las particularidades del equipo fue la rotación en el arco. Al no contar con un arquero fijo, el cuerpo técnico alternó esa posición entre distintos jugadores.
"La mayoría de las veces empieza atajando Junior y en el segundo tiempo se pone los guantes Vitto. Ese cambio también nos permite mover piezas en defensa y en la mitad de la cancha con chicos que siempre responden cuando les toca jugar", comentó.
En ataque, el entrenador destacó el trabajo de Francesco Vejares, referencia ofensiva del equipo.
"Es un nueve que no necesita mirar el arco para definir y tiene un remate muy potente. Siempre le pedimos que termine las jugadas porque sabemos que está atento para aprovechar cualquier rebote o un descuido de la defensa", sostuvo.
Más allá del campeonato conseguido, el entrenador dejó en claro que el principal objetivo del club es la formación integral de los chicos.
"Lo que más motiva es ver cómo llegan cada fecha con ganas de competir y de jugar con esta camiseta. Tener un torneo tan bien organizado, con árbitros, planilleros, instancias de eliminación directa y las tribunas llenas con las familias acompañando, les permite vivir experiencias muy importantes para su crecimiento."
Además, remarcó los valores que Río Grande busca transmitir desde las divisiones formativas.
"Como institución intentamos promover la sana competencia, el respeto por el rival, el saludo antes y después de cada partido, el compromiso con los entrenamientos y las ganas de mejorar todos los días. Más allá de cualquier resultado, buscamos que los chicos desarrollen sentido de pertenencia, hagan amigos y se enamoren del deporte."
Con el título obtenido ante Unión de Allen, Río Grande coronó una temporada de crecimiento y aprendizaje, en la que el campeonato fue el reflejo del trabajo realizado durante todo el año por jugadores, cuerpo técnico y familias.
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